dimarts, 14 de novembre de 2006

Doctrina

Creemos que se ha de tener una definición doctrinal clara, que indique a cada estudiante y docente sobre qué bases se orientan nuestros materiales y nuestra tarea educativa. Como definición básica de nuestra posición doctrinal, señalamos:
• Hay un único eterno y verdadero Dios; Uno en esencia y Trino en personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo; creador y sustentador de los seres y las cosas visibles e invisibles.
• El Señor Jesu-Cristo es el único Salvador y mediador entre Dios y los hombres. Confesamos su Deidad; su verdadera y propia humanidad; su nacimiento virginal; su vida inmaculada; la redención de nuestros pecados por su sangre en su muerte expiatoria y vicaria; su resurrección corporal; su ascensión a la gloria; su ministerio intercesor actual en el Cielo, a favor de los redimidos; y su prometido regreso corporal.
• Confesamos la Deidad del Espíritu Santo, y lo reconocemos como el único vicario actual del Señor Jesu-Cristo sobre la Tierra. Él forma la Iglesia de Cristo: dando convicción de pecado e iluminando al pecador; guiando al arrepentimiento, y a la verdad que es en Cristo Jesús; dando al pecador arrepentido y deseoso de salvación, el don precioso de la fe, escuchando la Palabra del Evangelio; engendra y regenera al creyente, haciéndolo hijo de Dios y bautizándolo en el Cuerpo de Cristo; santifica y transforma al renacido a la imagen de Cristo, produciendo el “fruto del Espíritu” y repartiendo dones espirituales a cada renacido como él quiere. Él enseña al creyente a orar según la voluntad de Dios y lo guía a toda verdad. Y en el día de la resurrección, será el agente que vivificará los cuerpos de los creyentes a semejanza del cuerpo de Cristo, juntamente con el Señor.
La Biblia es la Palabra de Dios, inerrable e infalible, revelada por el Espíritu Santo a los santos profetas, evangelistas y apóstoles que escribieron los sesenta y seis libros canónicos que la integran bajo su inspiración, y a los que protegió de todo error o contradicción en su labor. Estos libros inspirados han sido preservados puros a través de los siglos por su cuidado y providencia especiales en los llamados Texto Masorético, para el Antiguo Testamento, y Textus Receptus, para el Nuevo Testamento. Por eso las Sagradas Escrituras son la única autoridad y regla de fe, doctrinas, prácticas, forma de gobierno eclesiástico y disciplina, para los cristianos y para las Iglesias Cristianas Bíblicas.
• Dios creó directamente todos los seres, y las cosas, visibles e invisibles, en siete días literalmente, como se describe en el libro del Génesis; lo que Dios creó en su origen era “muy bueno”.
Los ángeles son seres reales, con una personalidad individual. La Biblia nos habla del arcángel Miguel y de los santos ángeles de Dios, por un lado, y de Satanás y los demonios, por otro. También se habla de Gabriel. La Biblia nos habla de Satanás como el autor de la caída y del pecado; él es el enemigo declarado de Dios y de los hombres, y es condenado para siempre con todos los demonios y los incrédulos.
El hombre fue creado directamente por Dios del polvo de la tierra en el sexto día de la Creación. Creado sin pecado, el hombre fue tentado por Satanás en el huerto del Edén, cayó de su justicia y quedó en una condición de pecado. Esa imagen moral y espiritualmente caída ha sido heredada por todo el linaje humano, que se encuentra en una condición de total depravación. El hombre, muerto en sus delitos y pecados, y sin poder alcanzar la gloria de Dios, es del todo incapaz de salvarse por el mismo.
La Salvación es únicamente por la gracia de Dios, no por las obras humanas. La salvación del hombre es un regalo de Dios. La obra redentora la llevó a cabo el Señor Jesu-Cristo muriendo vicariamente sobre la Cruz del Calvario para expiar nuestros pecados y llevarnos a Dios. La salvación se recibe por la fe, que incluye arrepentimiento para con Dios y fe en el Señor Jesu-Cristo, y eso llega a ser una realidad por la gracia de Dios hacia el pecador. La salvación se consolida en la experiencia personal del nuevo nacimiento que Dios produce en el corazón de todo aquel que recibe a Cristo Jesús, que es hecho hijo de Dios. La obra de la salvación incluye la justificación, la reconciliación, la regeneración, la adopción y la santificación.
Las buenas obras son el fruto visible de la fe, de la salvación recibida y experimentada por la regeneración espiritual, y constituyen la evidencia de la bendita experiencia de la santificación. Son posteriores a la experiencia de la conversión, y han estado preparadas con el propósito de que los hijos de Dios caminen en ellas.
Los salvados, que disfrutan de seguridad de su salvación, felicidad y bendición eternas, son preservados por el poder del Señor; y los pecadores que rechacen voluntariamente la gracia y el amor de Dios y la salvación que está en Cristo, tendrán una condenación y un castigo eternos.
La segunda venida corporal del Señor Jesu-Cristo será en los aires para recoger a su Iglesia antes de la tribulación, resucitando a los muertos y transformando juntamente a los que vivan, para establecer su tribunal recompensador y celebrar las bodas del Cordero; vendrá visiblemente a la Tierra con sus santos para juzgar las naciones y establecer su reino Milenial, al que seguirán la resurrección final, el juicio de los incrédulos delante del gran Trono Blanco, los Cielos nuevos y Tierra nueva, y el estado eterno.
La Iglesia es el cuerpo de Cristo, que es su fundamento, cabeza, Señor, único sumo sacerdote y esposo. Es una casa espiritual, no denominacionalista ni sectaria, tanto si es considerada como la Iglesia Una o bien cada iglesia local, plenamente autónoma de las otras. Es columna y apoyo de la Verdad. Sus principales propósitos son predicar, defender y confirmar el Evangelio. Su forma de gobierno es Teocrática-Bíblica-Congregacional. Sus oficiales son los pastores, ancianos u obispos, y los diáconos. Sus ordenanzas son el bautismo por inmersión de los creyentes, y el memorial de la Cena del Señor, con pan y vino, en el que participan todos los miembros de la iglesia en plena comunión.
• Todo renacido ha de practicar la separación del pecado y de la mundanalidad, para dedicarse a agradar y servir a Dios. Es necesario separarse personalmente y eclesiásticamente de toda apostasía y/o asociación con aquellos que han negado la fe, así como de toda asociación con aquellos que transigen o cooperan con los apóstatas, ecuménicos o los llamados “carismáticos”.
• Entre los renacidos existe unidad espiritual substancial y una vocación a la unidad de la fe en doctrina y prácticas, para manifestar la plena comunión fraternal.
Como se puede deducir por la anterior declaración, no creemos bíblica la pretendida permanencia ni restauración de los dones de sanidad, lenguas, profecía (como revelación, si como palabra de edificación, consolación y exhortación) o apostolado. Nos desmarcamos totalmente de los movimientos pentecostal-carismáticos en sus diferentes variaciones.

1 comentari:

ricardo ha dit...

HTML. Les felicito sus puntos doctrinales son Bíblicos son muy pocos hoy día, los que manejan esta forma bíblica que gozo saber que en el mundo hay todavía apesar de todo lo que se ofrece hay este tipo de doctrina.que DIOS les continue bendiciendo y guiando.